Aplicación de la planificación para la conducción organizacional

La planificación es la esencia misma de la conducción.

Según Herbert Lank, citado por Barquero, Román & Mario (2010), planificar es aplicar el sentido común y el conocimiento a la preparación de un programa o programas para hacer frente, para eludir o para aprovecharse de un conjunto determinado de circunstancias y condiciones.
Por ello, no puede haber dirección o conducción sin una acertada y coherente planificación hacia el futuro. Luis Gonzaga Motta, citado por Barquero, Román y Mario (2010), dice que la planificación es la anticipación o la prefiguración del futuro, pues en el acto de planificar trata de prevenirnos para no ser sorprendidos por lo imprevisto.
Estar organizando hoy lo que se piensa hacer mañana; en cierta manera se pretende regular y disciplinar el futuro, anticipar el camino a seguir. Se pretende indicar, de antemano, la alternativa que se ha escogido, alterando el curso espontáneo de las cosas; así la planificación implica un intento de orientar el camino hacia una dirección deseada. Este concepto de modelo prospectivo tiene que ser utilizado en todo plan de relaciones públicas.
Asimismo, la Comisión Interamericana para la Enseñanza de las Relaciones Públicas (CICERP), organismo especializado de la FIARP, elaboró un Cuadro de Funciones Generales y Específicas de Relaciones Públicas, como resultado de una investigación efectuada por el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), de Colombia, con la dirección del Consejero Cualitativo y ex presidente de FIARP, Humberto López, citado por Barquero, Román & Mario (2011), en el que fijó las funciones básicas de relaciones públicas como: asesoramiento, investigación, planificación, ejecución y evaluación.
En consecuencia, se necesita para la toma de decisiones axiomáticas por la necesidad de una planificación adecuada a cada circunstancia concreta, para conjugar con exactitud los cometidos de las relaciones públicas. El plan debe estar apoyado en una serie de etapas, porque su puesta en marcha implica un proceso entre la técnica y la política de la empresa, en razón de un diagnóstico correcto de coyuntura.
Por ello, existe la necesidad que profesionales de relaciones públicas puedan analizar los distintos factores que afectan a los grupos humanos.
En este sentido, el relacionista francés Lucien Matrat, citado por Barquero, Román & Mario (2011), dice: “Ya no se puede obligar, sino convencer”. Es notoria que la confianza no se ofrece sino que se gana y se merece. La justificación entonces de las relaciones públicas es sencilla: mantener la confianza sin la cual ninguna empresa no puede vivir ni sobrevivir. E
sta confianza sólo se logra gracias al comportamiento, a la integración y después por la manera que se informe, aunque esa información no será nunca concebida como publicidad ni como propaganda.
Además, el business is business pertenece al pasado, ya que es el público el que decide el éxito o fracaso de una empresa, de un gobierno, de una política social; las relaciones públicas desde ese ángulo postulan hoy fecundas posibilidades de interrelación humana o para el desarrollo social.

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