Comunicación y relaciones públicas herramientas para el logro de objetivos de negocio

La comunicación es un factor crítico en su funcionamiento, donde las entidades son un sistema de comunicación.

La forma como se entiende el proceso de la comunicación en las organizaciones ha cambiado conforme los estilos de liderazgo de los directivos, la cultura de las empresas o el ambiente laboral. Por lo que la meta organizacional debiera ser integrar a los colaboradores y se busca también alinear la visión y misión de la empresa con su cultura y valores de manera efectiva.
Según Rodríguez & Opazo (2009), la comunicación es de interés para todas las empresas, al evidenciar su importancia por medio de una estrategia. En las organizaciones, la comunicación es un factor crítico en su funcionamiento, donde las entidades son un sistema de comunicación.
El modo en que una organización se comunique con su entorno, con sus clientes, con sus accionistas, autoridades, empleados o directivos, junto a la percepción que genere la opinión pública serán decisivos en su gestión. Además, lo que se denomina la imagen de una empresa es considerado un activo de suma importancia y es consecuencia también de lo que una entidad comunica, por los diferentes medios y a través de sus empleados y clientes.
Las relaciones públicas deberían estar ubicadas a nivel direccional en el organigrama empresarial, es decir, en una posición de asesoramiento jerárquico, y para que esta disciplina ofrezca los beneficios de su técnica a las organizaciones, en las áreas de gerencia, división, departamentos o sección, tenga un nivel direccional.
Además, es vital que empresarios y altos directivos tengan plena conciencia de la importancia de las relaciones públicas y deben estar preparados y motivados para actualizar o reforzar el sentido de esta actividad. Si no están preparados para ese cambio, se van a servir del profesional de relaciones públicas exclusivamente para actividades subalternas, el cual resulta un desperdicio (Barquero, Román & Mario, 2010).
También es innegable que la conducción de una empresa, de una organización, de una institución tanto estatal, privada o de emprendimiento social, significa poner en marcha un gran movimiento de relaciones públicas que involucra a los públicos externos e internos.
Las relaciones públicas, en tal sentido, adquirieron en la década de 1980 decisivas incidencias en el proceso político de la organización. Si bien no son una función especializada de los negocios, como la producción, las finanzas, las ventas o las compras, constituyen esencialmente una actividad que va involucrada en todas esas funciones como filosofía operativa gravitante.
Una empresa actualmente es un sistema social, por constituir un conjunto de hombres que utilizan medios materiales y medios humanos para conseguir objetivos. La empresa existe, es, pero no es lo mejor que podría ser. Los centros de decisión conducen a una empresa.
Las relaciones públicas aplicadas a la política empresarial deben concebir a la empresa como debería ser y cómo hacer para llegar a ser; es decir, el auténtico profesional de relaciones públicas no puede limitarse a aceptar la empresa como es y sí enfocarla como debe ser. Su función es provocar cambios para mejorarla.
Esquema: Estrategia de comunicación
Rebeil agrega que si se aplican los pasos anteriores se contará con: a) una visión, estrategias establecidas y acciones para su logro; b) valores organizaciones con significado y propósitos claros; c) líderes visibles, con credibilidad, que inspiren, escuchen y promuevan confianza, y d) compromiso de los colaboradores que tomen acciones o estrategias alineadas tanto a la cultura organizacional como a la obtención de resultados.

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