Relaciones Públicos, disciplina y función directiva

Las relaciones públicas traducen un concepto bien definido de las responsabilidades que asume la empresa para con sus públicos.

Además, Rex Harlow, citado por Wilcox, Autt & Agee (2011), un profesor pionero de relaciones públicas que fundó lo que terminaría convirtiéndose en la Public Relations Society of America (PRSA), recopiló en una ocasión más de 500 definiciones de relaciones públicas.
Tras reflexionar y discutirlas con los líderes de la profesión, llegó a esta definición: “Las relaciones públicas son una función directiva independiente, que permite establecer y mantener líneas de comunicación, comprensión, aceptación y cooperación mutuas entre una organización y sus públicos; implica la resolución de problemas; ayuda a los directivos a estar informados y poder reaccionar ante la opinión pública”.
A la fecha no se ha llegado a una definición universal, coherente y firme de las relaciones públicas, pese a contar con varios aportes desde lo académico o de las organizaciones profesionales; esto se debe a las siguientes causas (Aguadero, 2013):
· El término relaciones públicas es polisémico, es decir, donde las interacciones se proyectan en todas direcciones.
· Se trata de una disciplina pluridimensional, donde las interacciones se proyectan en todas direcciones.
· Relaciones Públicas es un término compuesto por dos elementos, los cuales ya son bastante complejos y abiertos por ellos mismos.
· La unión de ambos conceptos, relaciones y públicas, sugiere un conjunto de actividades de tinte social, determina el ejercicio de una función concreta y denota aquellos conocimientos que se ponen en práctica en su ejercicio.
· Las relaciones públicas son una disciplina emergente y, por lo tanto, resultan permeables a diferentes influencias.
· En ocasiones, los teóricos especialistas del tema han utilizado el concepto para referirse tanto a un objetivo como a los medios para conseguirlo; así como a la calidad o las formas y condiciones de las relaciones de una organización.
· La traducción del término anglosajón Public Relations no es coherente con su espíritu, quizás hubiera sido más preciso haberlo traducido por relaciones con los públicos.
· Con excesiva frecuencia se piensa en las relaciones públicas como la panacea para aliviar todos los males o problemas de organizaciones o personas.
· No resulta extraño encontrar a quien, ejerciendo en apariencia la profesión, se identifica con acciones indignas.
· Se desestima a los profesionales de las relaciones públicas como si fueran agencias de prensa o de causas poco éticas.
· Incluso entre aquellos que creen en las relaciones públicas como una función vital en la dirección de las organizaciones, con excesiva frecuencia se hacen interpretaciones parciales y hasta falsas.
· Las definiciones de una disciplina que trata de actuar sobre la realidad, como es el caso de las relaciones públicas, son coherentes con su tiempo, y, por tanto, evolucionan.
Las relaciones públicas aparecen como disciplina imprescindible cuando la revolución industrial desborda cuantitativamente el trato personal, directo y espontáneo que durante milenios había predominado en las relaciones humanas.
El proceso científico impulsó técnicas de producción que dieron paso a la gran empresa de mercados y públicos masivos. En este escenario las relaciones públicas asumen un papel de especial significado. Pondrán énfasis en demostrar ante la opinión pública en general o a grupos público en particular, que la existencia, la tarea, la producción de determinada industria responden siempre a la necesidad de la comunidad (Barquero, 2010).

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