Cultura y comunicación, elementos vinculados a la organización

En la medida en que una organización trabaje seriamente en definir con claridad sus valores fundamentales y las conductas que se derivan de ellos, y en asegurar la congruencia entre el decir y el hacer, estará construyendo una cultura fuerte.

Rebeil (2006) expone la importancia que tiene la comunicación para las organizaciones, donde cada una de ellas busca diversas alternativas y direcciones para hacerse comprender y así poder vincularse con los públicos; empleando determinadas herramientas y actitudes que se adecuen a cada público que tenga interacción con ella.
Por lo tanto, se debe hacer una fusión de la comunicación institucional, mercadológica, la comunicación interna y de la comunicación administrativa, dando como resultado una comunicación integrada, la que tiene una visión de comunicación-macroorganizada; donde se debe comprender lo que ocurre de modo sistémico en la organización (la comunicación que ocurre en su interior y entre ella) para propiciar una visión de conjunto.
Rebeil (2006) explica que la comunicación integrada u organizacional como el área del pensamiento que recibe los reflejos del mercado y que le ofrece base de sustentación, como la que expone Miége (2005), es “el pensamiento comunicacional que se constituye al mismo tiempo, como contribución de teóricos (generalmente rompiendo con sus disciplinas o escuelas de origen) y con la sistematización de concepciones que dependen directamente de la actividad profesional y social.
Mientras que Bonilla (2005) refiere que no se puede dejar de lado el área de acción o de realización, de relaciones públicas, que es el conjunto de actividades destinadas a promover de forma ordenada entre la organización y cada uno de los sectores sociales, la razón de ser y el objetivo de esa disciplina es la mutua, permanente y recíproca comprensión de solidaridad del carácter económico y social, en concordancia con la finalidad general de la organización.
A las relaciones públicas cabe el saber hacer, la sistematización del proceso de aplicación de las herramientas, de instrumentos (tradicionales o relacionados con las nuevas tecnologías) que permite la utilización de planeación estratégica para establecer si la mejor dirección a ser seguida por la empresa, visualizando y optimizando los niveles de interacción con el ambiente y actuando de forma innovadora y diferenciada (Rebeil, 2006).
Como objeto final del proceso comunicacional desarrollado por las organizaciones está la búsqueda de la opinión pública114 favorable, el equilibrio entre los objetivos de la organización y del público con el cual interactúa. Por ende, la comunicación en la organización debe ser vista como una acción que se refiere como un proceso cuyos resultados son integrados, puesto que la comunicación no se puede aislar de las entidades y forma parte del todo (Rebeil, 2006).
Si bien a primera vista la cultura corporativa parecería ser un factor de incidencia excluyente en la vida interna de la empresa, esto no es absolutamente cierto. La cultura corporativa, en tanto patrón de comportamiento interno, tiene una repercusión directa en la percepción que el exterior tiene del comportamiento organizacional.

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