El público y su interacción con la organización, clave de comunicación estratégica

El modelo de comunicación estratégica está concebido con la perspectiva de la interacción humana para poder abordar las problemáticas corporativas y todas sus complejidades.

Scheinsohn (2008) refiere que toda empresa tiene que hacerse oír, comprender y diferenciar; cada firma se gesta sobre la base de determinados propósitos y para alcanzarlos deberá relacionarse con diferentes públicos.
Además explica que la organización emite diversos mensajes de forma voluntaria o involuntaria, explícita o implícita. Por lo que esta diversidad de mensajes ha de coordinarse para lograr efectividad a nivel:
a) Semántico (significado de los símbolos-mensajes).
b) Sintáctico (codificación, canales, ruido, redundancia y capacidad del canal).
c) Pragmático (las consecuencias que tienen en la conducta de aquellos que son afectados por el proceso comunicativo).
Estos tres niveles deben ser entendidos como interdependientes.
Además, cada público pertenece a varios campos: empleados, proveedores, distribuidores, clientes o mayoristas, entre otros, que son, a su vez, otro público mayor que los engloba a todos: la sociedad.
A la vez que en la sociedad cohabitan la oferta y la demanda; esta última, en este caso, se refiere a la información (acerca de qué hacen las empresas y cómo contribuyen) y a las empresas suele asociarse con poder, control, manipulación y excesivos beneficios.
De acuerdo con Aguadero (2013), el concepto de público representa uno de los elementos nucleares y básicos de las Relaciones Públicas, el que procede del adjetivo latino publicus y se trataba de una expresión técnico-jurídica utilizada para referirse a algo relacionado con la comunidad ciudadana, con el populus, para diferenciarlo de lo perteneciente o relativo a la persona como individuo.
El público representa a una suma de individuos con o sin homogeneidad. De tal forma que desde la perspectiva de las Relaciones Públicas, puede oscilar entre un individuo, en cuanto a su relación con los demás, hasta la totalidad de la población, que por lo que la idea se refiere puede ser incluso toda la humanidad.
Scheinsohn también menciona que una empresa tiene el deber de comunicar y se lo debe a sus públicos y a sí misma. Por ello, ha de tenerse en cuenta que toda ausencia de comunicación no es no-comunicación, sino comunicación negativa.
Además, expone que la organización necesita una sinergia significativa, es decir, los diversos mensajes apuntan hacia una misma idea –la identidad corporativa– y se potencian mutuamente para lograr alcanzar el mismo fin.
Para lograrlo será necesario abandonar la vieja idea de mensajes, canales y públicos discretos para asumirlos en su real dimensión de complejidad.

 

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